29 diciembre 2006

sembrar en el suelo

Desde hace algún tiempo creo que en mi cabeza ronda el famoso cambio climático.
Síntomas: aridez mental, labios resecos, punta de los dedos sin música,
pocas ganas de caminar y ninguna de estar sentado.
Hoy he caído en la cuenta que un remedio para frenar mi aridez mental
sería sembrar poesia en el suelo que piso.

Imagen: mercadillo surrealista en Costa de Caparica, julio de 2003

10 diciembre 2006

yo pisaré las calles nuevamente


Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes

Pablo Milanés

Dejó de funcionar esa máquina cruel que era su corazón...

Hoy 18 de diciembre, tengo el placer de rectificar, porque Javier tiene razón , me equivoqué.

No era un corazón...era una patata.

09 diciembre 2006

digo somos olor a tierra mojada
















en este poema tuvo su parte de culpa Dulce Ponte e a chuva da noite em Lisboa, sua cheiro a terra molhada é tambem o cheiro da pele

aun si simulara que nada sucede
si fingiera que no estas o no eres
incluso para cuando vivir sea un olvido
aún así
no dejaría de palpar el aire
encerrarlo en un puño
exprimirlo tanto y tan fuerte
que si ya no respirases cerca de mi boca
el deseo tendría que derramarse
gota a gota
en mi mano.

si no fuera así
enciende la luna
con las ramas del olivo
esparce la lágrima dulce del fado
ponte en el lugar de mis raíces
y crece
erguida y orgullosa
entre las grietas de mi herida

volvería de nuevo
limpio y hambriento
a devorarte la sombra
a duplicarme en el cobijo de tus pechos

aún si eso no fuera bastante
mientras andamos
hacia ninguna parte
mientras tu mano toca mi hombro
escribo una nube con los dedos
y mido tus pasos con la palabra cielo
cielo extendido bajo tus pies
alfombra de lluvia

dices deseo
digo somos olor a tierra mojada
entonces me fijo en tus ojos cerrados
digo mírame
dame la llave verde
que abre las puertas de la noche

mi pudor es un animal tenso
tibio y agazapado entre los poros
pero déjame curvarme en tu cuerpo
ser hilo de agua resbalando en tu piel
cóseme a tu lengua y a tu carne
voy a volverme loco
loco del todo
aun si simularas que nada sucede.
aun si fingieras que no estas o no eres
digo somos olor a tierra mojada

©arrago, río domingo de ramos 2005

08 diciembre 2006

el placer me traicionó con lágrimas
















El 25 de noviembre tuve la suerte de disfrutar del concierto de Dulce Ponte en Elvas. Interpretó, cantó, parió, alumbró, lloró, vomitó, desnudó, encantó, emocionó con cada uno de los 25 temas de su último trabajo, O Coração tem Três Portas.
Comenzó en el piano, en un rincón semioscuro del escenario.
Diría que su presencia desde el inicio, sentada y arañando el piano, no tenía otro propósito que abrirnos todas nuestras puertas a la emoción.
Su voz va imponiéndose hasta que eres consciente que no respiras. Respiras con el ritmo de sus labios. Lates con los gestos de su menudo cuerpo entregado, moviéndose con los pies desnudos.
Y yo desde luego, no sé del resto de los 3500, en la tercera fila casi podía rozarla con las manos, me entregué al movimiento de sus labios, a los gestos de su cuerpo, y decidí no respirar otra cosa que su voz. No tuve dudas que batiría mis puertas fechdas o entreabiertas. Era urgente y necesario.
Al principio fados, piano y dos guitarras portuguesas. De los fados me encantó especialmente A Velha tendinha, (una tasca humilde de la Lisboa canalla, o vino branco e a ginginha), por su complicidad con tantos momentos mágicos e conversas tan desnudas de artificio que he disfrutado, con el sabor del vino y la ginja. Las tasquinhas siempre fueron hospitalarias de mi corazón en la noite lisboeta.
El fado necesita la presencia, el directo. Tiene tanto de ausencia que necesita piel con la piel, boca con boca, aliento con aliento, cuerpo con cuerpo.
Después, poco a poco, abandonó el rincón del piano, y literalmente conquistó el escenario con sus pies descalzos, apenas brazaletes de cascabeles ceñidos a los tobillos. Conmovió con a nana de Zeca, “O meu menino é doiro", era la madre cantando a su hijo.
Y de nuevo, el violenchelo, guitarras portuguesas, el ritmo de la percusión... te deja abierto de par en par: “Os lobos é ninguem”, " A verdade do Poeta" (por para y de su amigo recién muerto Jao Mendoça), "A chorona" de Chavela Vargas. Y continuó, ya sabiendo que su público estaba entregado, rendido al arte puro. Y contagió con los Amantes de Teruel, y envenenó definitivamente con O coraçao tem trés portas.
Y sumisos, pedimos más.
Y regaló la inevitable " lagrima"
Se eu soubesse
Se eu soubesse que morrendo
Tu me havias
Tu me havias de chorar
Por uma lágrima
Por uma lágrima tua
Que alegria
Me deixaria matar
Y regaló la inevitable "Cançao do Mar"
Vem saber se o mar terá razão
Vem cá ver bailar meu coração
Se eu bailar no meu batel

Não vou ao mar cruel
E nem lhe digo aonde eu fui cantar
Sorrir, bailar, viver, sonhar contigo

Y regaló la inevitable "Lusitana paixão"
Mas
não condeno essa paixão
Essa mágoa das palavras
Que a guitarra vai gemendo também
Eu não, eu não pedirei perdão
Quando gozar o pecado
E voltar a dar a mim
Porque eu quero ser feliz
E a desdita não se diz
Não quero o que o fado quer dizer.

Era inevitable, el placer me traicionó con lágrimas.
La foto está tomada al final del concierto, cuando Dulce dice até pronto, y también le traicionaban las lágrimas.

02 diciembre 2006

los besos





los besos son los pájaros que vuelan en el cielo de la boca

las fotografías están tomadas en el jardín de Amalia de Lisboa, mientras se enfriaba el café me entretuve con los pájaros que revoleteaban en mi cabeza

la melancolía de los puentes















todo comenzó pequeño
los días
dios
los poemas
el árbol
los ríos
los sueños

me ví en tus ojos
tan imperfecto que te miré triste
y así de vacío
sin aguja
sin hilos
cosí a mis manos el olor de tu cuerpo
para que fueras la melancolía de los puentes
que no supe cruzar
©arrago, río 2-12-2006

26 noviembre 2006

el mar de invierno es una mirada triste










Lo más parecido a un mar de invierno es la mirada triste de un niño.

Ni la criança ni el cão tienen nombre para mi. Y si lo tuvieran, sólo pordría nombrarlos como el niño y el perro de la mirada triste de la rua Augusta de Lisboa.

Rapaz y cão miran el mundo por encima de los zapatos. En esa mirada no hay desengaño, no hay agravio, no hay orgullo.

Los días pasan y la tristeza sobrevive cuando cada madrugada alguien hace el recuento das esmolas conseguidas.

El niño y el perro han aprendido desde muy temprano el oficio de callar.

Sé que mi mirada no puede salvarle. Él tampoco sabe que su mirada me hiere.

Con certeza olvidaré su rostro, y el nombre que nunca tuvo.

Ójala que la belleza de esa ciudad no te traicione.

las fotografías fueron tomadas en la rua Augusta de Lisboa, junio 2005, agosto 2005, noviembre 2005

25 noviembre 2006

resurreción



















la vida no se detiene
nadie pregunta cómo hurgastes en tu carne
nadie pregunta y nada importa
cicatriza el miedo
y tal vez no aprendimos

río guadiana, en el lugar conocido como Isla de la Ceniza, Ilha da Cinza, después de la sequía.

un río seco


















es un cuerpo al que se le vertió la sangre
es un cielo sin nubes

es la muerte sin la memoria de los ahogados

río guadiana, 1993, en el lugar llamado Isla de la Ceniza, (Ilha da Cinza)