el mar de invierno es una mirada triste





Lo más parecido a un mar de invierno es la mirada triste de un niño.
Ni la criança ni el cão tienen nombre para mi. Y si lo tuvieran, sólo pordría nombrarlos como el niño y el perro de la mirada triste de la rua Augusta de Lisboa.
Rapaz y cão miran el mundo por encima de los zapatos. En esa mirada no hay desengaño, no hay agravio, no hay orgullo.
Los días pasan y la tristeza sobrevive cuando cada madrugada alguien hace el recuento das esmolas conseguidas.
El niño y el perro han aprendido desde muy temprano el oficio de callar.
Sé que mi mirada no puede salvarle. Él tampoco sabe que su mirada me hiere.
Con certeza olvidaré su rostro, y el nombre que nunca tuvo.
Ójala que la belleza de esa ciudad no te traicione.
las fotografías fueron tomadas en la rua Augusta de Lisboa, junio 2005, agosto 2005, noviembre 2005






